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sostenibilidad empresarial que es

Porqué necesitas implementar la sostenibilidad empresarial

Sobrevivir a las crisis, contar con una mayor flexibilidad y cautivar talento joven, son solamente algunos de los beneficios de apostar por el camino de “menor impacto”.

La sostenibilidad o sustentabilidad empresarial es fundamental para lograr que las organizaciones privadas se conviertan e integren a la sociedad como verdaderos agentes de cambio.

Esto significa que exista la posibilidad de una interacción y vida en comunidad con la ciudad, región o país donde se ubique una compañía, minimizando los efectos negativos en materia de ecología, demografía y finanzas (entre otros).

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Qué es la sostenibilidad empresarial 

Como lo indica la palabra, la definición de sostenibilidad empresarial no es más que aquella que refiere a la implementación de un modelo de gestión de gastos y política de empresa dedicada específicamente a la reducción de “daños colaterales”.

A menudo, organizaciones de todo tipo y de diversas industrias generan más efectos nocivos sobre comunidades y el ecosistema, que aquellas soluciones que puedan brindar mediante sus productos o servicios.

Afortunadamente y en gran parte, gracias al cambio generacional de las últimas décadas, cada vez son más los usuarios y clientes que demandan a las compañías mayor conciencia. Del mismo modo que los mismos profesionales también exigen un employee experience lo más “verde” posible.

En consecuencia, cada vez es mayor la necesidad para que las organizaciones alineen sus valores y cultura, en relación a las nuevas prioridades que tiene una enorme mayoría de la población.

De acuerdo con un reporte publicado por la revista Forbes en 2018, más del 80% de los consumidores encuestados sobre una muestra de un millar de personas, valora positivamente a las marcas y empresas que activamente contribuyen a reducir el impacto ambiental y aumenta la sustentabilidad de sus operaciones.

Objetivos de la sostenibilidad empresarial

Las aplicaciones de la sostenibilidad ambiental son múltiples y existen además, diferentes aristas desde donde se puede dar el puntapié inicial en esta dirección.

Desde la creación de mecanismos alternativos durante el proceso de producción para reducir la generación de desechos y aumentar la eficiencia del agua y la energía, hasta optimizar los métodos de distribución de bienes para disminuir la carbono. Las formas de contribuir son, afortunadamente, muchas.

Sin embargo entre los objetivos más comunes por su importancia en términos de efectos positivos sobre el entorno, las compañías que tengan en mente implementar planes de sostenibilidad deberían considerar:

  • Conservación de recursos naturales.
    La conservación de recursos hace referencia a la práctica de utilizar elementos considerados materia prima o de necesidad vital (agua, energía, madera, etc), de manera eficiente y éticamente responsable. Para que esto suceda una buena iniciativa es instalar grifos de bajo flujo e inodoros de bajo consumo de agua, instalar un sistema de apagado/encendido automático de luces y además, incentivar el uso consciente por parte de los trabajadores.
  • Reducción de desechos.
    La minimización de desechos se refiere al uso de métodos restricción de fuentes, la aplicación de medidas de reciclaje o el uso de recursos ambientalmente racionales durante un proceso de producción.
    La idea es que durante la fabricación de un bien o el desarrollo de un servicio, se genere la menor cantidad de desechos posible.
  • Prevención de la contaminación.
    La prevención de la contaminación ya sea del aire, el agua o el suelo implica reducir o eliminar por completo los desechos que se generan en procesos productivos y que impactan directamente en el ecosistema.
  • Cero desperdicios.
    También conocida bajo el anglicismo “zero waste”, este tipo de metodologías apuntan a la reutilización de aquellos recursos que se emplean en procesos productivos. El ejemplo más claro es el del reciclaje de materiales o simplemente darle un segundo uso a diferentes elementos de trabajo o de la vida diaria.

Beneficios de la sostenibilidad

Históricamente los modelos de empresa tradicional, en franco declive, han priorizado únicamente maximizar el margen de ganancia por sobre cualquier otro parámetro. Inclusive en detrimento de sus propios trabajadores y sin demasiado interés acerca de su impacto en la comunidad.

En la actualidad, estas ideas anticuadas afortunadamente están cambiando. Las organizaciones del presente pero con miras hacia el futuro, cada vez le dan mayor espacio a la conciencia ambiental y social.

A pesar de esto, sí es cierto que para un buen número de compañías es de hecho muy complejo adoptar nuevos sistemas productivos o políticas orientadas a la preservación de recursos. Esto debido a que gran parte de estas estrategias requieren de grandes inversiones iniciales.

Sin embargo, aquellos que se animan a dar el primer paso por más pequeño que sea, reportan grande ventajas:

  • Impacta positivamente en las ventas.
    De acuerdo con un reporte publicado en 2018 por la consultora internación The Nielsen Company el 68% de los consumidores europeos esperan que las empresas tomen acciones para conservar el medioambiente y por tanto, tienen mayores intenciones de compra sobre aquellas marcas que cuentan con “políticas verdes”.
  • Evita inconvenientes legales.
    Optar por prácticas ambientalmente responsables, ayuda a las empresas a anticiparse a posibles futuras regulaciones legales. Cada vez son más los países y regiones que impulsan nuevas restricciones a favor del medioambiente, por lo que esto reduce los riesgos operativos y puede traducirse en una ventaja competitiva.
  • Mejora el employer branding.
    Los inversores, debido a la presión de los consumidores, cada vez se preocupan más por apostar en compañías sostenibles. Comprometerse con la reducción de desperdicios y ser transparente sobre el progreso ayuda a generar credibilidad y relaciones basadas en la confianza con los clientes, socios y empleados.

Tipos de sostenibilidad

Los tres tipos de sostenibilidad empresarial, o mejor dicho, los tres pilares de la sustentabilidad, son aquellos que en definitiva conforman a las llamadas “empresas de triple impacto”.

No todas las empresas cuentan con modelos susceptibles de caer en esta categoría, sin embargo, sí es posible que las organizaciones privadas se apoyen en al menos uno de estos conceptos con la finalidad de optimizar sus operaciones y contribuir positivamente sobre el bienestar laboral, de los consumidores y del entorno

Sostenibilidad ambiental

Este tipo de metodología es sin dudas la más conocida. Refiere a la interacción responsable entre las empresas con el medio ambiente con la finalidad de evitar el agotamiento o degradación de los recursos naturales. Todo esto con el objetivo de permitir conservar el medioambiente a largo plazo.

Sostenibilidad social

El concepto de sostenibilidad empresarial orientada a lo social, es acogido y conceptualizado por la Organización de las Naciones Unidas como aquella capacidad de identificar y gestionar los efectos de la actividad privada (ya sean positivos o negativos), sobre las personas. Directa o indirectamente, las actividades privadas repercuten tanto en lo que les sucede a los trabajadores, como a los clientes y comunidades locales.

Sostenibilidad financiera

Es posible definir a la sostenibilidad financiera como la capacidad de las empresas de iniciar, desarrollar y mantener sus operaciones dentro de un rango de estabilidad en el mediano y largo plazo. Cuando nos referimos a recursos humanos, esto significa contar con una baja tasa de rotación, un alto ROI y la mayor productividad posible.

Indicadores de sostenibilidad empresarial

Como hemos visto en artículos anteriores, los KPI (key performance indicators) o indicadores clave, son valiosos instrumentos en recursos humanos que, entre otras cosas, nos ayudan a medir la performance de los empleados y son vitales en las evaluaciones de desempeño.

Pero además de este rol clave, los KPI son también fundamentales al momento de implementar un plan de sostenibilidad. Si estás considerando implementar estrategias de conservación de recursos y no sabes por donde comenzar, puedes iniciar considerando estos indicadores:

Indicadores de sostenibilidad ambiental

  • Utilización efectiva de los recursos naturales.
  • Medición del agotamiento de los recursos y materias primas.
  • Minimizar el uso de materiales y productos nocivos para el medio ambiente.
  • Prevención de impactos negativos en los ecosistemas.
  • Producción y uso de productos inocuos para el medio ambiente.

Indicadores de sostenibilidad social

  • Porcentaje de empleados que consideran que la empresa actúa de forma responsable.
  • Número de empleados a tiempo completo dedicados a proyectos de inversión social.
  • Fondos recaudados por para organizaciones humanitarias y sin fines de lucro.
  • Porcentaje de los ingresos operativos dedicados a la contribución social.
  • Salarios, contratos y beneficios para empleados.
  • Donaciones y otros gastos sociales.
  • Inversión total en la comunidad.
  • Satisfacción, retención, fidelización del cliente.
  • Satisfacción, competencia y compromiso de los empleados.

Indicadores de sostenibilidad financiera

  • Balance general de empresa.
  • Precios de acciones.
  • Gestión de riesgo laboral.
  • Políticas de contabilidad.
  • Gastos pasivos y activos.
  • Evaluación de presupuesto.

 

La sostenibilidad de las empresas no solamente es vital para contribuir a la preservación del medio ambiente y las comunidades donde se insertan las organizaciones. Es también un brazo fundamental para la salud de las compañías, el mejoramiento de la vida profesional de los empleados y, además, reporta grandes beneficios en la relación con consumidores y usuarios.

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Sofía Delpueche es Content Manager en Factorial para el mercado Español. Graduada en Periodismo, se dedica a la creación de contenido digital en diferentes formatos desde 2014, especializada en escritura y vídeo para Inbound Marketing. Nacida en Argentina ha trabajado para empresas en países como Estados Unidos, Colombia, México y España, actualmente especializándose en Recursos Humanos.

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