¿Qué son y cómo trabajar los valores de una empresa?

Vivimos en un mundo de cambio constante en el cual los valores de una empresa indudablemente vuelven a estar en el centro de todas las decisiones, como respuesta y adaptación a este entorno incierto. Una organización es, en cierta forma, un organismo vivo, que existe por un motivo y se relaciona con distintos públicos de una forma determinada. Este es el punto de partida para comprender la importancia de contar con valores sólidos que garanticen la misión y sostengan la visión, siempre buscando la coherencia entre el ser y el hacer.

Hoy es común ver que casi la totalidad de las empresas declaran sus valores en su página web, pero eso no es suficiente si nos detenemos a analizar los diferentes niveles en que operan y el peso que tienen o deberían tener en el día a día. Debemos evitar caer en el olvido de trabajar los valores en todo momento, para fortalecer la cultura interna y generar equipos felices y productivos.

La misma complejidad de un negocio y la persecución de objetivos económicos pueden provocar que se dejen de lado, o que se declaren de forma estática y no se preste atención a la necesidad de modificarlos para sobrevivir. Para ello, es interesante comprender lo siguiente: las empresas siempre promueven valores. Y es que no se trata de que lo comuniquen o no, el simple hecho de existir, decidir y actuar encierra un valor simbólico para empleados, clientes y todas las personas que entren en contacto con ella.

En este artículo abordaremos el tema de los valores, deteniéndonos en comprender aquellos más importantes y cómo podemos trabajarlos internamente para garantizar su adecuación, comprensión y puesta en acción.

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¿Qué son los valores de una empresa?

Existen muchas formas para referirse a los valores de una empresa. Hay quienes hablan de valores corporativos, filosofía empresarial, o incluso se refieren a “pilares” dentro del concepto superador que es la cultura interna.

Para definirlos de forma sencilla, podemos decir que son el conjunto de principios éticos y profesionales que las empresas identifican como propios y que rigen la totalidad de acciones y conductas que esta tenga con sus públicos internos y externos.

Son una suerte de preceptos guía que permiten separar aquello que será bueno y aceptable de aquello que no lo es. Representan un compromiso para cada uno de los miembros de la organización y se caracterizan por ser perdurables en el tiempo y transversales, de modo que cada uno de los departamentos y unidades de negocio puedan sentirse identificados en ellos.

Al momento de definirlos entran en juego múltiples factores y aunque generalmente los encontramos en algún manual, documento interno o página web, un compromiso sin sustento en la realidad se transforma en una mera declaración. Todos los miembros deben conocerlos y practicarlos para que sean representativos. Cada acción, priorización, concepción, debe reflejarlos ya que son parte fundante de la identidad de toda empresa.

Inicialmente coincidirán con la voluntad de quien dirige la empresa, pero se terminarán de definir con la misma actividad y evolución del entorno, las potenciales competencias y las expectativas futuras que se tengan.

¿Por qué son importantes los valores de una empresa?

Resulta imposible que una empresa no tenga valores. Todo lo que haga o deje de hacer, reflejará una serie de valores. Lo interesante es poder recoger esta realidad y transformarla, entendiendo el “valor de los valores” para que la imagen proyectada coincida con la que se quiere comunicar y estar seguros de que todos comprendemos el porqué de nuestro trabajo.

En este sentido, podemos afirmar que la importancia de los valores reside en su capacidad de:

  • Guiar a las personas a lograr sus objetivos personales y los de la empresa.
  • Fortalecer la cultura interna.
  • Lograr el compromiso de las personas que interactúan con la empresa (incluidos empleados y clientes).
  • Generar credibilidad y confianza.
  • Comprender el camino que recorrerá la empresa en el tiempo.
  • Ser los “jueces” de todas las acciones realizadas.
  • Propiciar la unión y coherencia interna de todos los equipos.

Los valores de una empresa y su diferencia con la misión y visión

La misión empresarial

La misión de una empresa puede ser definida sencillamente como la razón de ser, el motivo por el cual ha sido creada. Es un concepto que nos sitúa en el presente y traza un camino que irá en busca de su visión.

Algunas de las preguntas que responden a la misión son:

  • ¿Por qué existe tu empresa?
  • ¿Qué bienes (producto o servicio) ofreces?
  • ¿Qué beneficios aportan?
  • ¿Cuál es tu propuesta de valor o diferencial competitivo?

La visión empresarial

La visión invita a una mirada a largo plazo, podría decirse incluso que es aspiracional. Es aquel sitio hacia dónde se dirigirá la compañía, o al menos aquello en lo que buscará convertirse. Será la guía que dote de sentido a las múltiples acciones y decisiones que se vayan tomando en el tiempo.

Algunas de las preguntas que responden a la visión son:

  • ¿Qué quieres que tu empresa llegue a ser?
  • ¿Dónde ves a tu empresa proyectada en el tiempo?
  • ¿Qué es lo que quieres lograr?
  • ¿Cómo quieres que la gente recuerde a tu empresa?

Los valores de una empresa

Los valores, en esta tríada, representarán los criterios básicos (en el sentido de “fundantes”). Son parte vital de la personalidad de la organización y se convierten en los principios que permiten juzgar la moralidad de todo lo que se haga en pos de conseguir los objetivos.

Algunas de las preguntas que responden a los valores son:

  • ¿En qué crees como empresa?
  • Si tu empresa fuera una persona, ¿cómo la definirías?
  • ¿Qué es lo más importante en el día a día?
  • ¿Qué conductas definirías como buenas y cuáles reprobarías?

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Pequeño diccionario de valores empresariales

Existe un gran número de valores empresariales, y seguramente difieran o tengan diferente peso dependiendo del sector, antigüedad, misión o visión de las organizaciones. Aquellos valores que eran necesarios para garantizar estabilidad y continuidad en la década pasada seguramente no sean los mismos que se esperen de una empresa hoy.

Aún así, hemos confeccionado un pequeño diccionario de valores para comprender aquellos que siguen vigentes y los nuevos que orgullosamente comunican las empresas más jóvenes liderando el cambio:

Pasión

Es la motivación, el querer hacer lo que se hace y, sobre todo, trabajar buscando activamente la mejora en cada tarea que se realiza. La pasión es el alma de todo negocio y recordarla ayuda a sostener la visión en los momentos más complicados.

Excelencia

Hay quienes dicen que es uno de los más utópicos. Querer lograr la excelencia en todo lo que se realiza significa buscar la mejora continua de los servicios, productos, estructuras internas, respuestas y rentabilidades. Invita al movimiento y a no conformarse sólo con un trabajo “bien hecho”.

Honestidad

Un valor que tiene muchas interpretaciones. Ser honestos significa serlo en el trato con el cliente, en la información que damos sobre un producto, en la forma en que se gestionan los empleados, en la comunicación interna y externa, en cómo reaccionamos ante un problema.

Es una apuesta por la sinceridad, incluso sabiendo que no siempre serán buenas noticias, pero que vale más decir la verdad que ocultarla.

Resolución

Es el valor de toda empresa que muestra una actitud activa y sabe dar respuesta a la multiplicidad de situaciones que pueden presentarse. No solo refiere a problemas, sino a lograr que las cosas se ejecuten en tiempo y forma para cumplir con otros dos valores: calidad y compromiso.

Compromiso

Es un valor que va mucho más allá de cumplir con las tareas que deben ser ejecutadas. Se trata de tener presente el porqué de cada acción y su impacto en las personas. Tiene un carácter que lo identifica como valor superior frente a las adversidades.

Calidad

Uno de los valores con más significados dependiendo de dónde entre en acción. Calidad en los procesos significa que los productos y servicios busquen ser lo mejor posible. Para los trabajadores, la calidad vendrá determinada por el ambiente de trabajo, los salarios acordes, la posibilidad de conciliar vida personal con laboral, etc.

Innovación

El valor de la innovación va de la mano con el del cambio y no refiere únicamente al desarrollo de nuevas ideas, productos o servicios, sino que es una visión transversal que buscará constantemente oportunidades para mejorar el valor entregado a las personas.

Esfuerzo

Reúne otros valores como la confianza, constancia y búsqueda de la excelencia. Esforzarse significa dar el máximo para lograr resultados. La cultura del esfuerzo entiende que no siempre será fácil pero que habrá que trabajar con constancia y visión para obtener resultados positivos.

Empatía

Permite conectar con las personas, entenderlas y accionar desde un lugar humano. Es tan importante empatizar con el cliente para dar respuesta a sus necesidades reales, como hacerlo con los empleados para ayudarles a ser su mejor versión y crear equipos sólidos.

Responsabilidad

Ser responsable es comprender que toda acción provocará un impacto tanto hacia adentro como hacia afuera. Actuar bajo este valor es hacerlo respetando las normativas vigentes, las consecuencias derivadas de la producción, velando tanto por la protección y felicidad de los equipos, así como por los tiempos y demandas de los clientes.

Creatividad

Si hay lugar para la mejora, debería haberlo también para cambiar la forma en que se han hecho las cosas hasta ahora. La creatividad debería estar en todas partes, en cada proceso, idea y comunicación que busque obtener nuevos e interesantes resultados.

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Flexibilidad

La rigidez de los modelos tradicionales han probado ser contrarios al dinamismo y cambio que propone el entorno actual. Ser flexibles implica saber adaptarse, escuchar y prever los cambios y saber dar respuesta a tiempo para sobrevivir y ganar ventaja competitiva.

Trabajo en equipo

Trabajar en equipo no es sólo tener un objetivo común. Significa que tanto las victorias como las derrotas se viven y comparten entre todos. Es un valor que baila con la cooperación, la colaboración y la competitividad sana.

Cuando este valor se encuentra realmente presente, el todo (equipo) pasa a ser mucho más que la mera suma de las partes (trabajadores).

Inclusión

Es un valor que compromete a la empresa a luchar por dar un lugar a todos en las decisiones, por brindar oportunidades a personas social y laboralmente excluidas. Es un gran compromiso con la sociedad y motor del cambio.

Justicia

La exigencia de resultados debe venir acompañada de este valor. Las decisiones que se tomen en cualquier sentido deben ser equitativas, imparciales y razonables, sin ser el resultado de favoritismos o elecciones irracionales o altamente subjetivas.

Transparencia

Junto con el compromiso por la honestidad, la transparencia implica ser claros en el accionar, evitando el ocultamiento de información de importancia para empleados, clientes o cualquier persona que pueda verse relacionada con la empresa. Una cultura basada en la transparencia permite el acceso a los datos internos y favorece la participación de todos en la toma de decisiones.

Humor

No debe confundirse con no tomarse las cosas en serio. Valorar el humor refiere a darle la importancia debida a la risa y la pérdida del miedo para generar un ambiente descontracturado que favorezca la felicidad laboral e invite a la participación.

Curiosidad

Es mantenerse hambriento por el conocer, investigar, buscar otras formas de hacerlo mejor. Es admitir y propiciar un ambiente para una evolución que permita desarrollar ideas e innovar.

¿Cómo influyen los valores en la cultura de una empresa?

Hasta aquí hablamos de los valores como elementos que pueden parecer estáticos o rígidos, pero la realidad es que todos ellos se incluyen y dan entidad a un concepto más grande que es la cultura corporativa.

En este sentido, podemos definir a la cultura como el conjunto de creencias, valores, prácticas, presunciones subyacentes, costumbres, ritos y rituales, propios de una empresa que la convierten en única. Una cultura empresarial es viva, permite la inclusión de nuevos trabajadores en un ecosistema funcional, proyecta una imagen o personalidad inequívoca hacia dentro y fuera.

Si en algún momento un candidato o cliente preguntase “¿Cómo es trabajar en o con tal empresa?” probablemente la respuesta sea la definición de la cultura interna. Esta, cuando se gestiona de manera correcta tiene un importante impacto en la percepción, crecimiento y rentabilidad de la organización.

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Cómo desarrollar los valores dentro de una empresa

Es importante tener en cuenta cuáles son los valores centrales para la empresa, de modo que puedan verse reflejados en el accionar de todos los colaboradores. Así como al momento de contratar nuevo personal solemos detallar qué valores queremos ver en los candidatos, debemos velar porque todos los vivan en el día a día. Aquí unos consejos sobre cómo desarrollar los valores dentro de tu empresa:

Define tus valores e inclúyelos en tu estrategia de negocio

Esto implicará un trabajo previo donde investigaremos cuál es la percepción de quienes ya forman parte de la empresa. Es importante tomarse el tiempo para contrastar aquellos valores declarados en los inicios de la actividad con los que actualmente están presentes en la organización.

Diferencia aquellos existentes o ya internalizados, de aquellos que te gustaría fomentar. Ordénalos en importancia y busca posibles incompatibilidades.

Es  muy importante que tras definirlos, todos los departamentos trabajen activamente para incluirlos y respetarlos en cada proyecto, iniciativa o proceso que se ponga en marcha. Esto incluye asegurarse que las políticas internas se ajustan a la propia realidad y que cada jefe o líder comprende cómo deberá actuar ante las distintas situaciones que se presenten.

Conviértete en un ejemplo para tus empleados

Si lo que queremos es desarrollar los valores entre los miembros de nuestro equipo, lo primero será dar el ejemplo. Esto es, actuar en consecuencia con lo que pregonamos para convertirnos en un referente a la hora de tomar decisiones, sobre todo en los momentos difíciles.

Además, existe una serie de acciones que podemos realizar a fin de fomentar los valores corporativos en el día a día, como por ejemplo:

  • Reconocer a aquellos trabajadores que se comportan de la forma en que la empresa espera. Al hacer público un reconocimiento en el comportamiento, se demuestra la importancia que le damos a esos valores. Esto se puede comunicar en reuniones, newsletters, web o redes sociales.
  • Realizar acciones formativas sobre la importancia de ciertos valores que veamos menos arraigados en los equipos.
  • Monitorear el accionar de los trabajadores y realizar seguimiento de aquello que se desvíe de la forma deseada.
  • Controlar la emocionalidad y reaccionar a las situaciones de crisis haciendo uso de los valores guía. Luego, comunicar por qué se ha decidido por un curso de acción y no por otro.
  • Promocionar y despedir de forma coherente. Esto significa premiar a quien decide desde los valores y dejar ir a quien no los tiene en cuenta.

Comunica tus valores

Se dice que cuando algo sucede, no sucede hasta que se comunica. En este sentido podemos decir que una mera declaración de valores, incluso si se practica, seguirá siendo una lista con términos bonitos en algún manual. Hay que incluirlos en el plan de comunicación corporativa, para asegurarnos de que toda acción o proyecto está promoviendo esos valores.

Podemos ayudar a potenciarlos a través de los diferentes canales de comunicación de la compañía para evitar que caigan en el olvido. Existen muchos momentos en la vida de una empresa en la cual podremos referirnos a los valores y recordar porqué son tan importantes.

Diseña acciones para vivir y transmitir los valores

Un valor puede ser tan solo una palabra, un concepto abstracto, un apartado de nuestra web o incluso un discurso bonito, si no los llevamos a la acción en ideas concretas.

No solo debemos tenerlos presentes al momento de realizar el onboarding a un nuevo empleado, sino que podremos organizar eventos internos, formaciones, workshops o incluso competencias gamificadas para interiorizarlos.

El pensar en invertir tiempo y recursos en diseñar acciones que enseñen cómo hacer un uso correcto de los valores y qué conductas se esperan de cada miembro, demostrará el alto nivel de compromiso con los mismos.

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Escrito y editado por Francisco Donegani

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