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El mito de arreglar el paro y sus implicaciones

¿Qué significa “arreglar el paro”? A menudo oímos este concepto, utilizado muchas veces de un modo abstracto, cuando un trabajador deja una empresa y quiere irse con un respaldo económico. “¿Cómo arreglar el paro?” es la eterna pregunta, que se hace tanto por parte de los departamentos de RRHH de las empresas como de los trabajadores. Pero ¿qué es realmente y, lo más importante, qué implica para ambas partes?

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Cuando un trabajador pide que la empresa le arregle el paro, quiere seguir cobrando durante el desempleo porque no tiene un nuevo puesto de trabajo, quiere montar una S.L. y/o desarrollar la misma actividad que desarrollaba hasta la fecha pero combinándola con el paro, estudiar, cambiar de ciudad de residencia o simplemente disfrutar del desempleo a modo de vacaciones. De hecho, muchas peticiones de arreglo de paro suelen producirse antes de los meses de verano por este motivo.

¿Pero por qué no se le puede arreglar el paro a un trabajador? Porque es un fraude. Explicándolo de un modo muy resumido y simple: el despido en nuestro país no es libre y el paro es un beneficio del que los trabajadores no deberían aprovecharse si no hay una situación real de necesidad.

Pero vayamos por partes. Veamos cómo funciona el paro en España, qué se puede hacer al respecto y qué conlleva este tipo de fraude.

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El paro en España no funciona como en otros países

En España un trabajador tiene que tener un mínimo de un año trabajado para poder generar paro, dependiendo de los meses que haya trabajado generará más o menos y la prestación de desempleo incluirá lo que se haya cotizado. Sin embargo, hay un máximo fijado en 1.200€ (si descontamos la Seguridad Social y el IRPF).

A pesar de que el trabajador con su nómina está aportando un porcentaje para el desempleo, en España esto no es como un crédito que se acumula y se puede utilizar cuando se decida. Es más parecido a la Seguridad Social que a la conocida mochila austríaca (porque en otros países el paro sí que funciona de este modo). Cuando un trabajador pide que se le arregle el paro cree que está pidiendo de vuelta ese granito de arena que ha ido aportando a lo largo de sus años como empleado, pero en realidad ese porcentaje no solo va destinado a su paro; es para todo el Estado (para situaciones en las que realmente se necesite esta protección por falta de empleo), se distribuye. Dicho de otro modo, ese dinero no solo le corresponde a él.

¿Cómo puede gestionar el departamento de RR.HH. esta situación?

Cuando un trabajador le pide a un responsable de RR.HH. que le arregle el paro, tiene un problema si lo hace y otro si no lo hace.

Si no se arregla el paro del trabajador

Lo correcto y legal es no aceptar arreglar el paro a ningún trabajador que lo requiera. Sin embargo, cuando la empresa niega esta petición se arriesga a tener un conflicto con el empleado. Este puede querer resultar problemático a drede para forzar a la empresa a despedirlo con indemnización, o puede no aparecer en la oficina, o puede pedir la baja médica.

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Si esto sucede, la empresa debe responder con sanciones, amonestaciones por escrito e incluso con la suspensión de empleo y sueldo. Ahora bien, esto supone unas pérdidas que la empresa no tendría si este trabajador no causara estos problemas. Es por este motivo por el que algunas empresas acaban cediendo.

Si se arregla el paro del trabajador

A veces a la empresa le puede interesar desvincularse de un trabajador que le pide que le arregle el paro (porque, por el motivo que sea, no resulta beneficiosa su relación con él) y evitar los conflictos que hemos mencionado en el apartado anterior. En este caso, la empresa correría grandes riesgos (muchos más que el propio trabajador).

Además, si lleva a cabo esta práctica una vez también se puede dar un efecto goteo que la presione a hacerlo con todos los trabajadores que se lo pidan.

La solución

Ambas opciones afectan negativamente a la empresa, así que ¿cómo salir airoso de esta situación? Haciendo entender al trabajador que arreglar el paro es algo ilegal e incorrecto. Y, si el trabajador no acepta un no como respuesta, proceder al expediente de despido (con un detallado Certificado de Empresa para el mismo).

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Un despido improcedente conlleva una indemnización de 33 días pero, como en todos los tipos de despido, la empresa puede negociar una indemnización menor con el trabajador. ¿En qué situación un trabajador aceptaría llevarse menos indemnización? Si, por ejemplo, no quiere ir a juicio. Una vez el proceso de despido haya pasado por el CMAC y esté firmado, el trabajador no podrá reclamar nada más a la empresa, ya que dicho proceso estará cerrado con el consentimiento de ambas partes.

Por otro lado, si se trata de un despido disciplinario el trabajador tendrá un plazo de 20 días hábiles para reclamar contra este. ¡Ten cuidado y no cometas los errores más comunes en materia de despidos!

Consecuencias de “arreglar el paro” a un trabajador

Como hemos dicho, las consecuencias que puede tener el trabajador al hacer que le arreglen el paro no son tan graves: se quedaría inmediatamente sin esta prestación pero no le pasaría nada más.

Para las empresas, en cambio, la cosa es muy diferente. Para empezar, cometería una infracción muy grave que tendría dos implicaciones:

  • Multa de 100.000€.
  • Derivación de la responsabilidad penal para el administrador de la empresa (esto no es solo una sanción administrativa, aunque normalmente no son más que penas pecuniarias que no llegan a tener cárcel).

La responsabilidad que se le pide al administrador es proporcional al paro que defrauda, y además también prohíbe que la empresa lleve a cabo contratos con la administración pública, se le retiran subvenciones, bonificaciones…

¿Cómo puede detectar la administración un arreglo de paro?

Imaginemos que un trabajador ha estado diez años trabajando para la misma empresa y esta lo despide justo cuando tiene pensado montar una S.L., o quiere presentar la compatibilidad del desempleo con su nueva actividad (que es la misma que hacía hasta la fecha), o incluso va a seguir facturando a la empresa para la que trabajaba hasta ahora. Puede que también se del caso de que quiera, justo después de su despido, cambiar de residencia, estudiar o incluso irse de vacaciones. ¿No te parece sospechoso? El funcionario del INEM, cuando vea esto, lo mandará a inspección.

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Cuando un trabajador está en paro, su “empleador” pasa a ser el servicio público (pues es, en realidad, su nuevo pagador), y por eso si este le proporciona un curso se verá obligado a hacerlo, y si le consigue una entrevista de trabajo se verá obligado a realizarla. Y es supone que el servicio público, cuando alguien está en paro, está en búsqueda activa de un nuevo empleo. Si el trabajador despedido no cumple con sus obligaciones como individuo en paro, también podrían saltar las alarmas.

En definitiva, arreglar el paro de un trabajador es fraude y, aunque de entrada puede parecer la mejor opción para la empresa (en la que, a priori y si no se da cuenta la administración, perdería menos dinero), es ilegal y, por lo tanto, se arriesga a fuertes sanciones. Arreglar el paro, por lo tanto, no es nada recomendable y supone un aprovechamiento por parte de un individuo de un beneficio que existe para cuando hay una necesidad real de ayuda por falta de empleo. 

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