Qué es el síndrome postvacacional y cómo evitarlo

Todos sabemos lo duro que es volver a la rutina después de disfrutar de un descanso durante el cual nos hemos liberado de todas nuestras responsabilidades profesionales. Llegar al final de las vacaciones supone recuperar el ritmo de trabajo en poco tiempo, y sea de la intensidad que sea este supone volver a cambiar costumbres, horarios y, sobre todo, reducir el tiempo de ocio.

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Como resultado de este cambio brusco a menudo aparece el síndrome postvacacional, que no es exactamente una patología sino más bien un «trastorno adaptativo». Este síndrome, también conocido como estrés o depresión postvacacional, hace referencia a la presión emocional a la que se enfrenta alguien que vuelve a su puesto de trabajo después de un período de descanso mínimamente largo, lo que conlleva la sensación de ser incapaz de realizar las tareas encomendadas.

Según un estudio llevado a cabo por Adecco, uno de cada tres españoles sufre este trastorno, y el 66% restante sufre algunos de sus síntomas, aunque no llega a desarrollarlo por completo.

El síndrome postvacacional no suele durar más de dos o tres semanas, pero durante ese período de tiempo el estado de ánimo del trabajador afecta a su rendimiento y, por lo tanto, al funcionamiento de la empresa y las ventas del negocio. Numerosos estudios afirman que los trabajadores desmotivados rinden un 30% menos que los que no lo están, así que querrás prevenir este trastorno y, si no puedes, solucionarlo para que sea lo más corto posible.

¿Cómo detectar el síndrome postvacacional en tus trabajadores?

Los síntomas del síndrome postvacacional son similares al del estrés o la ansiedad. Falta de concentración, nerviosismo e irritabilidad, decaimiento, apatía…y pueden variar de intensidad según la persona. Si un empleado tiene menor tolerancia a la frustración, es muy probable que sufra este trastorno y le afecte en mayor medida. Cuando esto sucede se suele tener dificultad para llevar a cabo tareas básicas que antes se hacían sistemáticamente. Y, es más, si estos síntomas se mantienen y no se hace nada para remediarlos, pueden dar un cuadro de ansiedad general o terminar convirtiéndose en estrés crónico.

También hay que tener en cuenta los factores que ayudan a que aparezca: puede que el motivo principal sea la vuelta a la oficina, pero no hay que restarle importancia al entorno de trabajo al que vuelve el empleado, sus responsabilidades y tareas, su relación con los compañeros y con el superior o jefe, el período de tiempo que ha estado de vacaciones (cuando es más largo suele ser más probable que aparezca este problema) y el estado en el que se dejaron algunos proyectos o tareas.

El síndrome postvacacional también puede ser la punta del iceberg a problemas más grandes que el empleado tenga dentro de la empresa y que, al volver, se le hagan una montaña, como por ejemplo que esté descontento con su trabajo o que sufra estrés laboral.

Consejos para solucionar el síndrome postvacacional

Además de intentar ofrecer un lugar de trabajo cómodo, con una temperatura agradable y bien ordenado, puedes llevar a cabo todas estas acciones para mejorar el proceso de adaptación de tus empleados.

Empezar con un evento

Poner el pie en la oficina después de unos días relajados y ser productivo desde el minuto uno es muy poco realista. Ayuda a tus trabajadores a aclimatarse ofreciéndoles un estado medio entre el descanso y el trabajo; dales la oportunidad de volver a ver la cara de sus compañeros, cambiar el chip y meterse poco a poco en el agua en vez de tirarse de cabeza.

Organiza una reunión fuera de la oficina para que todos se pongan al día almorzando, por ejemplo, o prepara una actividad de coaching o team building para amenizar la vuelta a la rutina y empezar con buen pie.


Repasa objetivos y tareas

Dedica los primeros días a convocar reuniones con todos los departamentos para ayudar a tus trabajadores a fijar sus objetivos, hacer que estos sean realistas y motivarlos con nuevos retos. Fija deadlines y fechas importantes para que nadie tenga que enfrentarse al abismo de una agenda sin planificar.

También es recomendable aprovechar esta oportunidad para proponer un plan de premios para el cumplimiento de objetivos y retos, recompensando así el esfuerzo y motivando a los trabajadores.

Introduce algo nuevo a la rutina

Ofrece algo nuevo con la llegada de tus empleados después de las vacaciones, para que tengan ese refuerzo positivo a la hora de volver físicamente a la oficina o dedicar de nuevo tantas horas al trabajo.

Esto puede ser un día de fruta gratuita a la semana, a disposición de todos (algo que agradecerán después de unos meses de exceso), o una mejora en las instalaciones que hayas llevado a cabo mientras la oficina estaba cerrada, u ofrecer un descuento en el seguro del hogar…piensa en alguna novedad que ayude a la satisfacción de tus trabajadores en la empresa.

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Ofrecer un horario progresivo

Las jornadas de trabajo de algunas empresas están sujetas a varios factores que les impiden hacer un horario progresivo después de las vacaciones, pero si la tuya se lo puede permitir, será una muy buena manera de que tus trabajadores no caigan en el síndrome postvacacional.

Se trata de volver a la oficina con el horario de verano (reducción de horas, con una jornada probablemente de mañana) durante unas semanas o un mes más, para después empezar, ahora sí, la jornada completa.

Asesora a tus empleados

Hay ciertas prácticas que ayudarán a tus empleados a prevenir y mejorar el síndrome postvacacional. Infórmalos y anímalos a que sigan estos consejos:

  • Retomar los hábitos saludables. Comer equilibradamente, hidratarse, hacer ejercicio físico (para liberar endorfinas que mejoran el estado de ánimo) y descansar las horas recomendadas.
  • Adaptarse al nuevo horario de manera progresiva. Hablando de descansar, el sueño es algo que cambia mucho en vacaciones, y querer volver al hábito de dormir menos horas y despertarse pronto de golpe no es buena idea. Hay que hacerlo poco a poco, empezando unos días antes y poniendo el despertador cada vez más temprano para así llegar a la hora que se desee.
  • No volver de vacaciones justo antes de reincorporarse al puesto de trabajo. Retomar las rutinas de la oficina significa levantarse pronto y cambiar completamente de ritmo. Si el trabajador tiene unos días para prepararse psicológica y físicamente, podrá encararlo mejor. 
  • Repartirse los días de descanso. Como hemos dicho antes, hacer un período muy largo de vacaciones posibilita todavía más la aparición del síndrome postvacacional. Para evitarlo, es recomendable no coger todos los días de vacaciones juntos. 
  • Mantener una actitud positiva. En vez de pensar en lo bien que se estaba en aquella playa desierta, es recomendable centrarse en los aspectos positivos de volver a la rutina (reencontrarse con la gente, aprender algo nuevo, gozar de la comodidad del hogar…).

Para no olvidarte de la vuelta de vacaciones de tus trabajadores, te recomendamos que pruebes Factorial. Factorial es un programa de gestión de recursos humanos que permite, entre otras funciones, solicitar, aprobar y visualizar las vacaciones de cada equipo.

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